Se trata, sin duda, de uno de los concursos de fotografía más importantes del mundo y con mayor repercusión. Hablamos del Wildlife Photographer of the Year que nos ofrece las que pasan por ser las mejores imágenes de naturaleza y vida salvaje del año.
Este certamen está desarrollado y producido por el Museo de Historia Natural de Londres con el fin de premiar imágenes que “celebran la cautivadora belleza del mundo natural y destacan los ecosistemas cruciales, muchos de los cuales están en peligro de extinción”.
Con este fin, en su 57ª edición la organización recibió más de 50 mil fotos participantes (número similar al año anterior) provenientes de 95 países, que se encuadraron en 19 categorías, tres de ellas nuevas: ‘Océanos’, ‘Humedales’ y ‘Arte Natural’.
De entre todas estas fotos, el jurado eligió a los ganadores finales empezando por el que se lleva el premio principal, dotado con diez mil libras y el título de ‘Wildlife Photographer of the Year’, que este año fue para el fotógrafo y biólogo francés Laurent Ballesta.
Se titula ‘Creation’ y muestra la frenética ceremonia de apareamiento de unos meros en la Polinesia francesa. Algo que sólo se produce una vez al año en aguas bajas, en la luna llena de julio, y apenas dura una hora; por ello a Ballesta y a su equipo les costó cinco años capturar el momento. Una toma que, para el jurado, es ‘funciona en muchos niveles: es sorprendente, enérgica e intrigante, y tiene una belleza de otro mundo. También captura un momento mágico, una creación de vida verdaderamente explosiva, dejando el final del éxodo de huevos colgando por un momento como un signo de interrogación simbólico’.


