Rutinas y tratamientos eficaces para después de la exposición al sol

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Tras las vacaciones, es normal que la piel luzca poco luminosa y opaca, y se debe a que en el órgano más grande del cuerpo humano se refleja lo que comemos, el agua que bebemos -o no-, si dormimos bien, etc. Y en los días de descanso, los cambios de clima, la alimentación un poco más “relajada”, y las rutinas que se vuelven menos saludables se manifiestan en la apariencia de la piel, sobre todo del rostro.

Los ejes claves para devolverle su tono y recuperarla son la alimentación, la actividad física y el descanso. Alimentación rica en vegetales crudos, frutas, frutos secos que tienen grasas esenciales, pescados ricos en omega y una buena hidratación tomando abundante agua, actividad física para mejorar la circulación y oxigenación del organismo y descanso nocturno.

También debe crearse una rutina con antioxidantes, limpiezas de cutis, peelings suaves para bajar el engrosamiento y después ir preparando la piel para el invierno, que es cuando pueden utilizarse los famosos ácidos, que son los que realmente terminan de transformar esa piel engrosada del verano.

Qué hacer cuando aparecen las tan temidas manchas

La deshidratación, la aparición de manchas y arrugas de expresión, especialmente en las zonas expuestas como el rostro, el cuello, el escote o las manos son los síntomas de alerta para comenzar a tomar conciencia de la importancia de cuidar la piel y realizar una consulta con el dermatólogo a la vuelta de las vacaciones.

En primer lugar, dicha consulta es importante para identificar cuál es la causa de la mancha, lo que permitirá un enfoque más integral. Desde cremas despigmentantes junto con peelings químicos o láseres y luz pulsada, entre los más habituales.

Recuerda que cada mancha requiere de un tratamiento específico, de acuerdo a su diagnóstico dermatológico, al tipo de piel y a las características generales de la persona. Lo más importante es la combinación adecuada y secuencial de los diferentes recursos con que cuenta el especialista para tratar las manchas de la piel. Ningún método empleado aisladamente es suficiente para solucionar estos problemas, por eso, los tratamientos combinados son los que dan los mejores resultados, minimizando los efectos adversos de cada uno.

Y sobre todo, no olvides que por la noche, es importante limpiar la piel para eliminar impurezas, células muertas, y prevenir que se tapen los poros. Puede ser con jabón y agua tibia, o con alguna loción o agua micelar. En las pieles sensibles es importante evitar bases con alcohol; para las mixtas es ideal el uso de geles o espumas de limpieza. Finalmente, con la piel limpia, se aplica la crema antiage en todo el rostro, excepto el área de párpados, para donde se recomienda una crema específica para el contorno de los ojos.

Cómo reconocer cada tipo de piel

  • Sensible: puede enrojecerse y arder luego de aplicar los productos.
  • Normal: es tersa y no sensible.
  • Seca: es áspera, se descama y produce escozor al usar productos.
  • Grasa: es brillosa, se la ve grasa
  • Mixta: combina áreas de piel seca y grasa.