El frizz aparece cuando el cabello pierde hidratación y absorbe humedad del ambiente, haciendo que algunos cabellos se levanten y pierdan definición. El clima húmedo, el uso frecuente de calor y ciertos hábitos de cuidado pueden hacerlo más evidente.
Para mantenerlo bajo control, utiliza un champú suave y un acondicionador hidratante, evitando lavar el cabello con agua demasiado caliente. Después del lavado, retira el exceso de agua sin frotar: una toalla de microfibra o una camiseta de algodón puede ayudar a reducir la fricción.

También puedes aplicar una pequeña cantidad de crema para peinar, sérum o aceite capilar de medios a puntas. Si utilizas secador, plancha o rizador, no olvides aplicar previamente un protector térmico y evitar temperaturas excesivamente altas.
Otro detalle importante es no cepillar demasiado el cabello cuando está seco, especialmente si es ondulado o rizado, ya que esto puede aumentar el frizz.
Hidratación, menos fricción y protección frente al calor son tres claves para conseguir un cabello más suave, brillante y manejable.


