Cómo eliminar las manchas del rostro: qué podemos hacer para aclararlas

0
34

Las manchas oscuras en el rostro son una de las preocupaciones más frecuentes cuando hablamos del cuidado de nuestra piel.

Pueden aparecer después de exponernos al sol, tras un brote de acné, debido a determinados cambios hormonales o simplemente con el paso del tiempo.

Y cuando aparecen, probablemente nuestra primera reacción sea buscar algún producto capaz de borrarlas rápidamente.

Sin embargo, no todas las manchas son iguales y tampoco existe un único tratamiento que funcione para todas.

Antes de intentar aclararlas, conviene comprender por qué aparecen y qué podemos hacer para mejorar progresivamente el tono de nuestra piel sin dañarla.

Primero necesitamos saber qué tipo de mancha tenemos

Cuando hablamos de “manchas” podemos estar describiendo problemas bastante diferentes.

La hiperpigmentación postinflamatoria, por ejemplo, puede aparecer después del acné, una irritación o una lesión de la piel.

El melasma suele producir áreas de pigmentación marrón o grisácea, especialmente en mejillas, frente, nariz y zona superior del labio. Factores hormonales y exposición a la radiación pueden influir en su aparición.

También encontramos los llamados lentigos solares, relacionados con la exposición acumulada al sol.

Identificar correctamente la causa resulta importante porque el tratamiento más adecuado puede cambiar según el tipo de pigmentación.

El protector solar probablemente sea nuestro paso más importante

Podemos utilizar excelentes ingredientes despigmentantes, pero si continuamos exponiendo nuestra piel a la radiación sin protección estaremos dificultando considerablemente el proceso.

La radiación ultravioleta puede estimular la producción de melanina y favorecer que determinadas manchas se oscurezcan.

Por eso resulta recomendable utilizar diariamente un protector solar de amplio espectro, además de recurrir a otras medidas como sombreros, gafas y sombra cuando la exposición es intensa.

En personas con melasma, los protectores solares con color que contienen óxidos de hierro también pueden resultar interesantes porque ayudan a proteger frente a la luz visible, que puede contribuir a empeorar esta pigmentación.

La constancia aquí importa mucho más que utilizar protector solamente cuando vamos a la playa.

La vitamina C puede formar parte de nuestra rutina

La vitamina C tópica se utiliza habitualmente por sus propiedades antioxidantes y por su posible efecto sobre determinados procesos relacionados con la formación de pigmento.

Podemos encontrarla en sérums y otros productos cosméticos.

No debemos esperar que haga desaparecer una mancha profunda después de unas pocas aplicaciones.

Su utilidad suele entenderse mejor como parte de una rutina constante que combine protección solar y otros ingredientes adecuados para nuestra piel.

Además, las fórmulas de vitamina C pueden variar considerablemente en concentración, estabilidad y tolerabilidad.

La niacinamida ofrece otra alternativa interesante

La niacinamida, una forma de vitamina B3, aparece actualmente en numerosos productos destinados a mejorar el aspecto del tono irregular.

Además de utilizarse en rutinas contra la hiperpigmentación, puede contribuir al mantenimiento de la barrera cutánea.

Una de sus ventajas es que generalmente puede incorporarse con relativa facilidad dentro de una rutina sencilla.

Pero tampoco necesitamos combinar inmediatamente niacinamida, vitamina C, ácidos, retinoides y varios sérums despigmentantes.

Introducir demasiados productos simultáneamente puede irritar nuestra piel y terminar jugando en contra de aquello que intentamos conseguir.

Los retinoides también pueden ayudar

Los retinoides son derivados de la vitamina A y algunos de ellos se utilizan para tratar el acné, el fotoenvejecimiento y determinados problemas de pigmentación.

Actúan sobre la renovación celular y pueden formar parte de algunos tratamientos para manchas.

Pero son ingredientes que requieren cierta precaución.

Pueden producir sequedad, descamación e irritación, especialmente al comenzar a utilizarlos. Algunos retinoides requieren prescripción médica y existen consideraciones especiales durante el embarazo.

Por eso conviene elegirlos adecuadamente y utilizarlos siguiendo las indicaciones del producto o de un profesional.

Los ácidos exfoliantes pueden mejorar algunas manchas, pero no necesitamos exfoliar constantemente

Ingredientes como el ácido glicólico, ácido láctico y ácido salicílico aparecen frecuentemente en productos exfoliantes.

Dependiendo del problema y del tipo de piel, pueden contribuir a mejorar la textura y el aspecto de determinadas marcas.

El error aparece cuando pensamos que cuanto más exfoliemos, más rápidamente desaparecerán las manchas.

Una exfoliación excesiva puede alterar nuestra barrera cutánea, provocar inflamación y aumentar la irritación.

Y precisamente la inflamación puede favorecer nuevas alteraciones de pigmentación en algunas personas.

Cuando se trata de nuestra piel, más fuerte no significa necesariamente más efectivo.

El ácido azelaico merece un lugar en la conversación

El ácido azelaico es otro ingrediente utilizado en dermatología y cosmética.

Puede resultar útil en determinadas personas con acné, inflamación e hiperpigmentación postinflamatoria y también se utiliza dentro de algunos abordajes del melasma.

Como ocurre con cualquier activo, la concentración, frecuencia de aplicación y tolerancia de nuestra piel son importantes.

Si tenemos una piel especialmente sensible o utilizamos otros tratamientos, puede ser conveniente consultar cómo incorporarlo correctamente.

Exprimir los granitos puede dejarnos una marca que dure mucho más que el propio brote

Cuando aparece un granito resulta difícil resistirnos a tocarlo.

Pero apretarlo, rascarlo o manipularlo puede aumentar la inflamación y lesionar nuestra piel.

Después podemos encontrarnos con que el granito desapareció rápidamente, pero dejó una mancha oscura que permanece durante semanas o meses.

Si tenemos tendencia a desarrollar hiperpigmentación después del acné, controlar los brotes y evitar manipularlos puede ser tan importante como tratar posteriormente las marcas.

Los remedios caseros pueden hacer más daño que bien

Limón, bicarbonato, pasta dental y diferentes mezclas caseras aparecen constantemente en redes sociales como supuestos métodos para aclarar la piel.

Que un ingrediente se encuentre en nuestra cocina no significa que resulte adecuado para aplicarlo sobre nuestro rostro.

El limón puede resultar irritante y determinados componentes de los cítricos pueden producir reacciones cutáneas cuando se combinan con exposición a la luz.

El bicarbonato tampoco constituye un tratamiento dermatológico para las manchas.

Si irritamos repetidamente nuestra piel intentando aclararla rápidamente, podemos terminar con exactamente el problema contrario.

Algunas manchas necesitan tratamientos realizados por profesionales

Cuando los productos tópicos no ofrecen resultados suficientes, un dermatólogo puede valorar otras alternativas.

Dependiendo del diagnóstico pueden utilizarse tratamientos con medicamentos despigmentantes, peelings químicos, determinados láseres u otros procedimientos dermatológicos.

Pero estos tratamientos tampoco son intercambiables.

Un procedimiento inadecuado o demasiado agresivo puede provocar irritación e incluso cambios adicionales de pigmentación, especialmente en determinados tonos de piel.

Por eso resulta fundamental realizar una valoración profesional antes de someternos a procedimientos intensivos.

Una rutina sencilla puede ser mejor que diez productos diferentes

Si queremos comenzar a cuidar una piel con manchas, no necesitamos convertir nuestro baño en una tienda de cosméticos.

Durante el día podemos centrarnos en una limpieza suave, un ingrediente adecuado según nuestras necesidades, hidratación y protección solar.

Durante la noche podemos utilizar limpieza, hidratación y el tratamiento despigmentante que mejor se adapte a nuestra piel.

No necesitamos incorporar todos los ingredientes disponibles al mismo tiempo.

Una rutina que podamos mantener durante meses suele resultar mucho más útil que una extremadamente complicada que abandonemos después de dos semanas.

Las manchas necesitan tiempo para mejorar

Esta probablemente sea una de las partes más frustrantes.

La pigmentación no suele desaparecer de un día para otro.

Dependiendo de su causa, profundidad, tiempo de evolución y características de nuestra piel, algunas manchas pueden tardar semanas o meses en mejorar.

Por eso deberíamos desconfiar de productos que prometen eliminar completamente las manchas en pocos días.

La constancia, la protección solar y el tratamiento adecuado suelen ser mucho más importantes que buscar resultados inmediatos.

No todas las manchas deberían tratarse primero con una crema

También debemos prestar atención a los cambios que aparecen en nuestra piel.

Una mancha nueva que crece, cambia de color o forma, presenta bordes irregulares, sangra, pica persistentemente o tiene otras características llamativas debería ser valorada por un profesional sanitario.

No debemos intentar aclarar automáticamente cualquier lesión pigmentada sin saber primero qué es.

Nuestro objetivo puede ser mejorar la piel, no conseguir una piel completamente uniforme

Nuestra piel naturalmente presenta variaciones de tono, pequeñas marcas y cambios con el paso del tiempo.

Tratar una hiperpigmentación que nos preocupa es perfectamente razonable, pero eso no significa que necesitemos perseguir una piel completamente uniforme o libre de cualquier pequeña marca.

Cuando queremos aclarar manchas, proteger nuestra piel suele ser tan importante como tratarla.

Identificar la causa, utilizar protector solar regularmente, incorporar ingredientes respaldados por evidencia y evitar tratamientos agresivos puede ayudarnos a conseguir resultados progresivos.

Y si las manchas persisten, cambian o no sabemos exactamente qué estamos tratando, una valoración dermatológica puede permitirnos escoger una estrategia mucho más precisa que continuar probando productos al azar.