Feng Shui para principiantes: pequeños cambios que pueden transformar nuestra casa

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Cuando escuchamos hablar de Feng Shui podemos imaginar fuentes, plantas, espejos colocados estratégicamente o incluso una casa completamente decorada siguiendo reglas orientales.

Sin embargo, empezar a aplicar esta filosofía en nuestro hogar puede ser bastante más sencillo.

El Feng Shui es una antigua práctica china que busca crear espacios equilibrados y favorecer la circulación del chi, término utilizado para referirse a la energía vital. Para ello presta atención a aspectos tan cotidianos como la distribución de los muebles, el orden, la iluminación, los colores y los materiales.

No necesitamos transformar toda nuestra vivienda de un día para otro. Podemos comenzar observando cómo nos sentimos en cada habitación y realizando pequeños cambios.

El primer paso puede ser simplemente ordenar

Antes de comprar objetos decorativos o cambiar los muebles de lugar, podemos comenzar eliminando aquello que genera una sensación de saturación.

Una entrada llena de zapatos, una mesa cubierta de papeles o muebles que dificultan el paso pueden hacer que una habitación resulte visualmente más pesada.

Dentro del Feng Shui, mantener despejadas las zonas de circulación se relaciona con permitir que la energía se desplace con mayor facilidad.

En términos mucho más prácticos, también conseguimos una casa por la que podemos movernos cómodamente.

Por eso podemos empezar revisando cada habitación y preguntándonos qué objetos realmente utilizamos, cuáles queremos conservar y cuáles solamente están ocupando espacio.

La entrada merece especial atención

La puerta principal tiene una importancia particular dentro del Feng Shui porque representa el punto por el que el chi entra en nuestra vivienda.

Por este motivo conviene procurar que el recibidor esté limpio, despejado y suficientemente iluminado.

No necesitamos tener una entrada enorme. Incluso en un espacio pequeño podemos evitar la acumulación de zapatos, cajas, bolsos o correspondencia y añadir algún detalle agradable.

Una planta saludable, una lámpara cálida o un pequeño mueble organizado pueden ayudarnos a conseguir una bienvenida mucho más acogedora.

Debemos permitir que la casa tenga recorridos naturales

Podemos hacer un pequeño ejercicio: entrar en nuestro salón y caminar hacia diferentes puntos de la habitación.

¿Tenemos que esquivar muebles? ¿Hay una mesa que interrumpe constantemente el paso? ¿Las sillas pueden moverse con facilidad?

Una de las ideas interesantes del Feng Shui es precisamente observar cómo circulamos por los espacios.

Los muebles deberían permitirnos movernos cómodamente y las puertas tendrían que abrirse sin obstáculos.

En espacios abiertos también podemos diferenciar ambientes sin necesariamente levantar barreras. Una alfombra, la iluminación o la propia disposición de los muebles pueden ayudarnos a separar visualmente el salón y el comedor sin interrumpir completamente la circulación.

Los cinco elementos forman parte del equilibrio

El Feng Shui trabaja tradicionalmente con cinco elementos: madera, fuego, tierra, metal y agua.

No significa que tengamos que colocar literalmente los cinco elementos en cada habitación.

Podemos representarlos mediante materiales, formas o colores.

La madera puede aparecer en muebles, plantas o fibras naturales. El fuego puede estar representado por una iluminación cálida o determinados tonos rojizos. La tierra puede introducirse mediante cerámica, piedra y colores naturales.

El metal puede aparecer en lámparas, estructuras y accesorios, mientras que el agua puede estar representada mediante ciertos colores, formas o elementos decorativos.

La idea consiste en buscar equilibrio en lugar de permitir que un único elemento domine visualmente todo el espacio.

El salón debería favorecer la convivencia

Nuestro salón suele ser uno de los espacios donde más tiempo compartimos con otras personas.

Por eso podemos distribuir los sofás y sillones intentando facilitar la conversación en lugar de orientar absolutamente todos los muebles hacia el televisor.

También conviene evitar bloquear las principales zonas de paso.

Si al entrar directamente vemos determinados muebles y la distribución resulta incómoda, podemos utilizar elementos como una planta para suavizar visualmente la transición.

Las formas también pueden ayudarnos. Si tenemos demasiados muebles con líneas muy rectas y esquinas pronunciadas, podemos introducir mesas redondas, lámparas curvas, textiles o alfombras para conseguir una composición más equilibrada.

Nuestro dormitorio debería transmitir descanso

El dormitorio tiene una función muy clara: ayudarnos a descansar.

Por eso el Feng Shui suele recomendar reducir aquellos elementos que producen demasiada estimulación.

Podemos comenzar evitando una acumulación excesiva alrededor de la cama y procurando que esta tenga una sensación de respaldo y estabilidad.

Los colores suaves, los textiles agradables y una iluminación cálida pueden ayudarnos a conseguir un ambiente tranquilo.

También suele recomendarse evitar que un espejo refleje directamente la cama y reducir la presencia visible de dispositivos electrónicos.

No necesitamos convertir nuestro dormitorio en una habitación completamente minimalista. La intención es que al entrar sintamos que estamos en un espacio destinado principalmente al descanso.

La cocina también necesita orden y equilibrio

Dentro del Feng Shui, la cocina recibe bastante atención y tradicionalmente se relaciona con la alimentación, la salud y la prosperidad.

Una buena forma de comenzar es mucho más sencilla de lo que parece: mantener las superficies relativamente despejadas, limpiar aquello que ya no utilizamos y procurar una buena iluminación y ventilación.

También encontramos la representación de dos elementos muy importantes: el fuego, asociado con la cocina o los fogones, y el agua, presente principalmente en el fregadero.

Tradicionalmente se intenta evitar un enfrentamiento demasiado directo entre ambos elementos cuando la distribución de la vivienda permite modificarlo.

Si nuestra cocina ya está construida y no podemos cambiar su distribución, tampoco necesitamos iniciar una reforma solamente para cumplir esta recomendación. Podemos concentrarnos en mantener un espacio funcional, limpio y agradable.

Las plantas pueden aportar naturaleza al interior

Las plantas aparecen con frecuencia cuando hablamos de Feng Shui porque permiten incorporar visualmente el elemento madera y establecer una conexión con la naturaleza.

Podemos colocarlas en el salón, recibidor o determinados rincones que necesiten algo de vida.

Pero tampoco necesitamos convertir nuestra casa en una jungla.

Una o dos plantas saludables pueden resultar mucho más agradables que llenar una habitación de ejemplares que después no podemos mantener adecuadamente.

La luz natural también forma parte de una casa agradable

Durante el día podemos aprovechar al máximo las ventanas evitando bloquearlas innecesariamente con muebles grandes o cortinas demasiado pesadas.

Cuando llega la noche podemos utilizar diferentes puntos de iluminación en lugar de depender exclusivamente de una lámpara muy intensa en el techo.

Lámparas auxiliares, iluminación indirecta y luces cálidas pueden ayudarnos a crear ambientes diferentes dependiendo del momento del día.

Los objetos que elegimos también pueden tener significado

Nuestra casa está llena de elementos que observamos diariamente.

Por eso podemos dar prioridad a fotografías, cuadros, recuerdos y objetos que realmente tengan algún significado para nosotros.

No tenemos que decorar cada superficie disponible.

De hecho, dejar determinados espacios libres puede ayudar a que los objetos importantes destaquen mucho más.

Una fotografía especial, una pieza comprada durante un viaje o una obra que nos guste puede aportar más personalidad que una colección de accesorios elegidos únicamente para llenar un espacio.

No necesitamos aplicar todas las reglas a la vez

Probablemente esta sea una de las mejores maneras de acercarnos al Feng Shui cuando somos principiantes.

No tenemos que recorrer nuestra casa con una lista interminable de reglas intentando descubrir todo lo que supuestamente está mal.

Podemos comenzar con tres preguntas sencillas:

¿Podemos movernos cómodamente por este espacio?

¿Tenemos más objetos de los que realmente necesitamos?

¿Esta habitación transmite la sensación que queremos sentir cuando estamos en ella?

A partir de esas respuestas podemos ordenar, mover un mueble, mejorar la iluminación, incorporar una planta o simplemente retirar algunos objetos.

Nuestra casa debería funcionar para quienes vivimos en ella

Aplicar Feng Shui no significa sacrificar funcionalidad para cumplir estrictamente una serie de recomendaciones.

Nuestra vivienda continúa teniendo que adaptarse a nuestras necesidades, nuestras rutinas y nuestro estilo.

Podemos tomar de esta filosofía aquello que nos ayude a crear espacios más ordenados, cómodos y visualmente equilibrados.

Al final, quizá no necesitemos realizar grandes transformaciones.

Una entrada despejada, una habitación tranquila, recorridos cómodos, buena iluminación y objetos que realmente nos gustan pueden ser un excelente punto de partida para conseguir una casa que no solamente se vea bien, sino en la que también nos sintamos bien.