Cómo conseguir un comedor elegante, cómodo y con personalidad

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Un comedor bonito no depende únicamente de elegir una mesa espectacular o unas sillas de diseño. Para conseguir un espacio realmente agradable debemos pensar primero en cómo vamos a utilizarlo, cuánto espacio tenemos y qué ambiente queremos crear.

Antes de comprar muebles, observemos el espacio

El primer paso debería ser analizar la habitación.

La entrada de luz natural, la circulación alrededor de los muebles y la conexión con la cocina pueden determinar dónde colocar el comedor y qué dimensiones debería tener.

Siempre que podamos, resulta práctico situarlo relativamente cerca de la cocina. Así evitamos recorridos innecesarios cuando llevamos platos, recogemos la mesa o recibimos invitados.

La mesa más grande no siempre es la mejor

Uno de los errores habituales consiste en intentar colocar la mesa más grande que permita la habitación.

En espacios pequeños, una mesa redonda puede ser especialmente interesante porque elimina las esquinas, facilita el movimiento y favorece la conversación.

También podemos recurrir a una mesa extensible si solamente necesitamos muchos asientos en determinadas ocasiones. No tiene demasiado sentido sacrificar espacio durante todo el año pensando únicamente en unas pocas reuniones familiares.

Las sillas deben ser bonitas, pero también cómodas

Podemos enamorarnos de una silla por su diseño, pero después descubrir que resulta incómoda cuando llevamos una hora sentados.

Por eso deberíamos prestar atención al asiento, al respaldo y a la manera en que la silla acompaña nuestro cuerpo.

Además, mesa y sillas no necesitan pertenecer exactamente al mismo estilo. Combinar diferentes materiales, colores o épocas puede conseguir un comedor mucho más interesante y personal.

La iluminación puede cambiarlo todo

Una lámpara sobre la mesa ayuda a definir visualmente la zona del comedor, pero no debería convertirse en nuestra única fuente de iluminación.

Podemos combinarla con apliques, lámparas auxiliares, pequeños puntos de luz o incluso velas.

Para crear un ambiente acogedor, la interiorista recomienda una iluminación cálida, alrededor de 2700 K, evitando luces demasiado intensas que puedan resultar incómodas mientras estamos sentados.

Menos objetos y más personalidad

Tener personalidad no significa llenar el comedor de accesorios.

Una gran obra de arte, un papel pintado especial, una vitrina antigua o un aparador con carácter pueden resultar suficientes para transformar el espacio.

También podemos mezclar muebles contemporáneos con alguna pieza vintage. Esta combinación rompe con esa sensación de que absolutamente todo fue comprado al mismo tiempo y aporta una apariencia mucho más auténtica.

La madera sigue siendo una apuesta segura

Roble, nogal y otras maderas naturales funcionan especialmente bien en el comedor porque aportan calidez y pueden mantenerse bonitas durante muchos años.

Más que buscar materiales que permanezcan completamente intactos, podemos elegir aquellos que envejezcan bien y soporten la vida cotidiana.

Combinados con tapicerías, fibras naturales, cuerda trenzada o cerámica, permiten conseguir ambientes elegantes sin que resulten demasiado formales.

El comedor perfecto debería invitarnos a quedarnos

Podemos resumir un buen comedor en tres conceptos: calidad, atmósfera y un elemento inesperado.

Calidad en una mesa y unas sillas cómodas; atmósfera mediante una iluminación bien pensada; y personalidad a través de una obra de arte, una pieza vintage o algún objeto que rompa ligeramente con el resto.

Al final, el comedor perfecto no tiene por qué parecer una fotografía de catálogo. Lo importante es crear un lugar cómodo y acogedor en el que disfrutemos sentándonos alrededor de la mesa y, sobre todo, en el que no tengamos demasiada prisa por levantarnos.