¿Cuál es el ejercicio más efectivo para prevenir la obesidad? Un estudio analizó 23 actividades

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Mantenernos físicamente activos es una de las recomendaciones habituales para controlar el peso y cuidar nuestra salud. Sin embargo, cuando hablamos de prevenir la obesidad surge una pregunta interesante: ¿todos los ejercicios producen los mismos resultados?

Una investigación realizada con datos de más de 33.000 adultos en Taiwán intentó responder precisamente esta pregunta. Los investigadores analizaron diferentes actividades físicas y encontraron que dos destacaban especialmente: trotar y practicar yoga.

Más de 33.000 personas y 23 tipos de ejercicio

El estudio utilizó información de 33.731 participantes del Taiwan Biobank, quienes fueron evaluados en dos ocasiones con un intervalo promedio de aproximadamente cuatro años.

Los investigadores no se limitaron a observar únicamente el peso. Analizaron cinco indicadores relacionados con la obesidad: índice de masa corporal (IMC), porcentaje de grasa corporal, circunferencia de cintura, circunferencia de cadera y relación cintura-cadera.

Además, estudiaron la cantidad de tiempo que los participantes dedicaban semanalmente a 23 actividades diferentes, entre ellas caminar, caminar rápidamente, trotar, montar bicicleta, nadar, hacer yoga, practicar Tai Chi, entrenamiento con pesas, tenis, baloncesto y tenis de mesa.

Trotar destacó en cuatro indicadores

Entre todas las actividades analizadas, trotar fue la que mostró las asociaciones más favorables en cuatro de los cinco indicadores estudiados.

Según los resultados, cada hora semanal adicional dedicada a trotar se asoció con aproximadamente:

  • 0,093 kg/m² menos de IMC.
  • 0,297 puntos porcentuales menos de grasa corporal.
  • 0,398 centímetros menos de circunferencia de cintura.
  • Una reducción de 0,0029 en la relación cintura-cadera.

Para la circunferencia de cadera, el trote ocupó el segundo lugar entre las actividades analizadas.

Los investigadores explican que una posible razón es que correr o trotar involucra gran parte del cuerpo. No solamente trabajan las piernas: también participan los brazos, hombros, abdomen y cintura durante el movimiento.

El yoga también obtuvo resultados sorprendentes

Quizás uno de los hallazgos más interesantes fue el desempeño del yoga. Aunque normalmente no se considera un ejercicio aeróbico intenso, apareció entre las actividades con mejores asociaciones para los cinco indicadores estudiados.

De hecho, fue la actividad que mostró la mayor asociación con una reducción de la circunferencia de cadera. Cada hora adicional de yoga por semana se relacionó con aproximadamente 0,225 centímetros menos en esta medida. Para los otros cuatro indicadores, quedó detrás del trote entre las actividades comparadas.

Los autores plantean que numerosas posturas de yoga trabajan los músculos alrededor de las caderas y la pelvis. También señalan que sus beneficios podrían estar relacionados con otros hábitos de quienes lo practican.

Aquí existe un detalle importante: el estudio no recopiló información sobre la alimentación de los participantes. Por ello, no puede determinarse cuánto de la asociación observada entre yoga y composición corporal corresponde exclusivamente al ejercicio y cuánto podría relacionarse con otros hábitos saludables.

Caminar también suma, pero la intensidad parece importar

Caminar continúa siendo una excelente manera de mantenernos activos, especialmente porque resulta accesible para muchas personas. Sin embargo, los resultados del estudio mostraron un patrón interesante: trotar presentó asociaciones mayores que caminar rápidamente, y caminar rápidamente mayores que caminar a un ritmo normal.

Esto sugiere que aumentar progresivamente la intensidad de nuestra actividad física podría producir diferencias en determinados indicadores relacionados con la obesidad.

Eso no significa que debamos abandonar las caminatas. Una actividad moderada que podemos realizar regularmente puede resultar mucho más útil que un entrenamiento intenso que abandonamos rápidamente.

¿Entonces todos deberíamos comenzar a trotar?

No necesariamente.

Los resultados deben interpretarse con cierta cautela porque estamos ante un estudio observacional, no ante un ensayo clínico en el que las personas fueron asignadas aleatoriamente a diferentes ejercicios.

Por esta razón, el estudio demuestra asociaciones, pero no permite afirmar que una determinada cantidad de trote o yoga provocará exactamente la misma reducción de grasa, cintura o IMC en todas las personas.

Además, factores como alimentación, genética, edad, estado de salud, intensidad del entrenamiento y estilo de vida también pueden influir en nuestro peso y composición corporal. Los propios investigadores reconocen como una limitación importante no haber podido ajustar sus análisis según la dieta.

La constancia continúa siendo fundamental

La investigación ofrece una conclusión interesante: entre las 23 actividades estudiadas, trotar y practicar yoga fueron las que mostraron las asociaciones más consistentes con mejores indicadores relacionados con la obesidad.

Pero esto no convierte automáticamente al trote o al yoga en ejercicios “mágicos” para adelgazar.

La actividad física que realmente podemos mantener en el tiempo continúa teniendo un enorme valor. Caminar, montar bicicleta, bailar, nadar, entrenar fuerza o practicar otras disciplinas pueden formar parte de una vida activa.

Más que buscar desesperadamente el ejercicio perfecto, probablemente resulte más útil encontrar una combinación de actividades que disfrutemos, podamos realizar de manera segura y seamos capaces de mantener con regularidad. La evidencia de este estudio simplemente añade dos opciones interesantes a esa ecuación: un poco más de movimiento mediante el trote y una práctica como el yoga podrían convertirse en buenos aliados para cuidar nuestra composición corporal.