El dormitorio ya no será solo para dormir: estas tendencias quieren convertirlo en nuestro refugio favorito

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Durante mucho tiempo hemos organizado el dormitorio alrededor de una única protagonista: la cama.

Elegíamos un cabecero bonito, colocábamos dos mesitas de noche, añadíamos un armario y prácticamente podíamos considerar terminada la habitación.

Sin embargo, nuestra manera de utilizar la casa está cambiando y el dormitorio comienza a asumir nuevas funciones.

Ya no buscamos únicamente un espacio agradable para dormir. Queremos disponer de una habitación donde podamos bajar el ritmo, leer tranquilamente, prepararnos por la mañana o simplemente disfrutar de unos minutos sin hacer absolutamente nada.

Esta nueva manera de entender el dormitorio está modificando también su decoración.

Aparecen pequeños rincones de descanso, regresan muebles que parecían olvidados, miramos hacia el techo y comenzamos a prestar mucha más atención a elementos capaces de generar una verdadera sensación de refugio.

El dormitorio comienza a convertirse en un espacio para desconectar

Quizá este sea el cambio más importante.

Nuestro dormitorio puede funcionar como una pequeña zona privada dentro de la propia vivienda.

Esto significa que podemos comenzar a pensar en él más allá de las horas que pasamos durmiendo.

Si disponemos de suficiente espacio, podemos incorporar un sillón junto a una ventana, una pequeña mesa auxiliar o una lámpara de lectura y crear un rincón destinado simplemente a descansar.

No necesitamos convertirlo en una segunda sala de estar.

A veces basta con reservar unos pocos metros para una actividad concreta que nos ayude a desconectar.

Las mecedoras encuentran nuevamente su lugar

Durante años asociamos las mecedoras con casas antiguas, habitaciones infantiles o viviendas de nuestros abuelos.

Ahora pueden regresar con una imagen completamente diferente.

Los modelos actuales pueden incorporar madera clara, tejidos naturales, tapizados neutros y diseños mucho más ligeros.

Una mecedora situada junto a una ventana puede convertirse en un pequeño rincón de lectura, mientras que acompañada por una lámpara de pie y una manta puede crear una zona especialmente acogedora.

Lo interesante es que recuperamos un mueble tradicional sin necesidad de reproducir una decoración antigua.

También comenzamos a mirar hacia arriba

Cuando decoramos una habitación solemos concentrarnos en las paredes, los muebles y el suelo.

El techo casi siempre queda completamente olvidado.

Pero eso está empezando a cambiar.

Podemos utilizar pintura, molduras, vigas, papel pintado o determinados detalles arquitectónicos para convertirlo en una superficie decorativa más.

No significa que tengamos que crear necesariamente un techo extremadamente llamativo.

En dormitorios pequeños o tranquilos podemos trabajar con diferencias muy sutiles de color o textura.

La intención es sencilla: conseguir que toda la habitación participe de la decoración.

Un pequeño rincón de lectura puede cambiar completamente la habitación

No necesitamos una biblioteca enorme.

Un sillón cómodo, una lámpara y una pequeña mesa pueden ser suficientes.

Si además podemos colocar esta zona cerca de una ventana, aprovecharemos la iluminación natural durante el día.

Este tipo de rincón también puede utilizarse para tomar un café, escuchar música o simplemente sentarnos durante unos minutos antes de comenzar o terminar nuestra jornada.

Lo importante es que exista una alternativa a la cama.

De esta manera evitamos que prácticamente cualquier momento de descanso dentro del dormitorio termine convirtiéndose en acostarnos.

Las zonas de tocador también recuperan protagonismo

Otro elemento que podemos volver a incorporar es el tocador.

Durante décadas fue bastante habitual encontrar uno dentro del dormitorio, pero los armarios integrados y las viviendas más pequeñas fueron desplazándolo poco a poco.

Ahora puede regresar mediante versiones mucho más compactas.

Una consola estrecha acompañada por un espejo y un pequeño taburete puede convertirse en nuestra zona para arreglarnos por la mañana sin ocupar demasiado espacio.

Además, podemos aprovechar sus cajones para guardar maquillaje, accesorios, perfumes y pequeños objetos que de otra manera terminarían acumulándose sobre otras superficies.

Las texturas ayudan a construir esa sensación de refugio

Cuando queremos conseguir un dormitorio acogedor, el color es importante, pero no es nuestra única herramienta.

Las texturas pueden transformar completamente la percepción del espacio.

Podemos combinar ropa de cama de algodón o lino, una manta ligeramente gruesa, cojines de diferentes tejidos, una alfombra agradable bajo los pies y cortinas que aporten cierta suavidad.

La madera también puede ayudarnos a introducir calidez.

No necesitamos utilizar todos estos elementos simultáneamente.

La clave está en superponer algunas texturas para evitar que una habitación decorada principalmente con colores neutros resulte demasiado plana.

La iluminación debería acompañar nuestros diferentes momentos

Una única lámpara situada en el centro del techo difícilmente puede responder a todas nuestras necesidades.

En el dormitorio realizamos actividades muy diferentes.

Podemos necesitar bastante luz cuando nos vestimos por la mañana, una iluminación puntual cuando leemos y un ambiente mucho más tenue antes de dormir.

Por eso podemos combinar varios puntos de iluminación.

Lámparas de mesa, apliques junto al cabecero, iluminación indirecta o una lámpara de pie junto al sillón permiten adaptar la habitación dependiendo del momento.

Además de resultar práctica, esta combinación puede ayudarnos a conseguir una atmósfera mucho más agradable.

El cabecero puede ocupar mucho más espacio

También podemos reconsiderar la manera tradicional de decorar la pared situada detrás de la cama.

En lugar de colocar únicamente un cabecero del mismo ancho que el colchón, podemos extenderlo horizontalmente y convertirlo en un elemento arquitectónico.

La madera, los paneles tapizados, las molduras o determinados revestimientos pueden ayudarnos a conseguirlo.

Incluso podemos integrar las mesitas de noche o la iluminación dentro de la propia composición.

De esta forma la cama continúa siendo protagonista, pero aparece mucho más conectada con el resto de la habitación.

Podemos crear pequeños espacios sin llenar el dormitorio de muebles

Convertir nuestro dormitorio en un espacio más completo no significa saturarlo.

De hecho, debemos tener cuidado con este punto.

Si incorporamos un sillón, un tocador, una banqueta, una mesa auxiliar y varios elementos decorativos en una habitación pequeña, probablemente conseguiremos exactamente el efecto contrario al que buscábamos.

Antes de añadir algo podemos preguntarnos si realmente vamos a utilizarlo.

Si nos encanta leer, un sillón puede tener sentido.

Si acostumbramos a arreglarnos dentro del dormitorio, quizá sea más útil disponer de un pequeño tocador.

La habitación debería responder a nuestras rutinas, no a una lista de tendencias.

Los objetos personales vuelven a tener importancia

Durante algunos años los dormitorios extremadamente minimalistas nos mostraban superficies prácticamente vacías.

Ahora podemos recuperar cierta personalidad.

Una fotografía, algunos libros, una pieza adquirida durante un viaje, una cerámica especial o una pequeña obra de arte pueden hacer que el dormitorio se sienta realmente nuestro.

No necesitamos llenar cada mesa y cada pared.

Se trata simplemente de seleccionar objetos que tengan algún significado y encontrarles un lugar dentro de la decoración.

El dormitorio puede convertirse en nuestro pequeño refugio dentro de casa

Quizá esta sea la idea que resume todas estas tendencias.

No necesitamos transformar el dormitorio en una habitación multifuncional llena de muebles.

Lo que podemos hacer es preguntarnos cómo queremos sentirnos cuando entramos en él.

Tal vez necesitemos un lugar donde leer.

Quizá queramos disponer de un pequeño espacio para arreglarnos tranquilamente.

O puede que simplemente busquemos una habitación más cálida, silenciosa y agradable donde podamos alejarnos durante unos minutos del ritmo del resto de la casa.

El dormitorio seguirá siendo el lugar donde dormimos, pero puede convertirse también en algo más.

Un espacio íntimo, cómodo y personal en el que descansar no signifique necesariamente cerrar los ojos.